Fabulas sobre el respeto para adolescentes

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El primer enano tenía dolor de cabeza y les pidió que no gritaran. El segundo enano estaba pintando un paisaje y pidió a los niños que se alejaran porque les tapaba la luz. El tercer enano estaba haciendo un rompecabezas gigante en medio de la carretera, y pidió a los niños que no lo pisaran. El cuarto enano estaba observando una mariposa y les pidió que no la espantasen.
El Príncipe que respetaba a los demás hizo lo que los enanos le pedían, pero el Príncipe irrespetuoso no hizo caso de las súplicas de los enanos y siguió molestándolos. Al anochecer, ambos muchachos se habían separado y perdido. Necesitaban volver rápidamente al palacio.
Cada uno de ellos, por separado, se encontró de nuevo con los cuatro enanos y les pidió ayuda. Estos se negaron a ayudar al Príncipe irrespetuoso, pero con el Príncipe respetuoso hicieron todo lo posible para ayudarle, y le llevaron por unas pistas secretas que conducían directamente al palacio.
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Caperucita roja

De generación en generación, las fábulas de Esopo se han leído, enseñado y cantado. En algún momento habrás oído hablar de al menos una de las fábulas de Esopo. Algunas de nuestras favoritas son “El niño que gritó lobo”, “La tortuga y la liebre” y “El león y el ratón”. Durante años, los niños han aprendido la importancia de ser amables, desinteresados y generosos. Hemos reunido 12 lecciones de vida de las fábulas de Esopo, que creemos que son las más importantes en el mundo actual.
La historia: Una liebre presume de su velocidad ante los demás animales y desafía a cualquiera de ellos a echar una carrera. Una Tortuga acepta su reto. Al principio, la liebre cree que es una broma, pero la tortuga habla en serio. Así, poco después comienzan la carrera. La Liebre corre a toda velocidad y, para burlarse de la Tortuga, decide echarse una siesta. La Tortuga sigue avanzando y avanzando lentamente. Cuando la Liebre se despierta, se da cuenta de que la Tortuga está cerca de la meta y no gana la carrera.
La lección: “La lentitud y la constancia ganan la carrera”. A veces, en la vida, puede parecer que los demás corren por delante de ti. Pero nunca se sabe qué obstáculo puede detenerlos en su camino. Es importante seguir avanzando y un día lo conseguirás.

Jack y las habichuelas

“Ooh, Boy-Boy” – dijo Bubu casi llorando al ver a su amigo – “Los cazadores me han cogido, ¡qué me va a pasar! He oído que me van a vender por dinero. No puedo vivir encerrado lejos de la selva!”.
“No te preocupes, te liberaré” – dijo Boy-Boy. – “También abriré la jaula de los loros y de los tucanes, y liberaré también al bebé leopardo. Pero tenemos que hacer todo esto en silencio. No te preocupes Bubu, Napoleón viene a ayudarme”.
Bueno… en realidad, no siempre… porque un día, apareció un nuevo árbol en los campos de golf, llamado Arbolito, y a este árbol le gustaban mucho las pelotas de golf, y solía guardarlas colgándolas de sus propias ramas en Navidad.
Un día, el profesor puso un examen y un niño llamado Robert firmó su examen con el nombre de Ana. Entonces, cuando el profesor devolvió todos los exámenes, todo el mundo se sorprendió. Ana descubrió que había suspendido el examen, y los demás niños se alegraron de ello.
Solía capturar diferentes pájaros vivos y meterlos en jaulas. Le gustaba ver a los animales de cerca, cuidarlos y protegerlos. Antes de capturarlos, estos animales salvajes vivían en el valle.

Breve historia sobre el respeto a los mayores

“Me gusta mucho Humans of New York, así que pensé en hacer algo parecido con mi propio toque personal”, dice Way, estudiante del St. Thomas More Collegiate y joven creadora del Vancouver CARE Project.
El pasado mes de agosto comenzó su versión de Humans of New York, el proyecto online de fotografía y narración de historias. El sitio web Vancouver CARE (Compassion, Advocacy, Respect, Empowerment) se inauguró en enero y espera que contar las historias de las personas que conoce en los comedores sociales y mientras camina por la calle en los barrios pobres sirva para concienciar sobre lo que les lleva a estar allí.
Thomas More Collegiate, empezó a trabajar como voluntaria en comedores sociales de New Westminster y en programas de ayuda a los sin techo en Vancouver. En el noveno curso fue a un viaje misionero a Tanzania.
Esta observadora confesa de la gente ha llegado a disfrutar del voluntariado en programas locales como The Door is Open o Good Shepherd Street Ministry y a estar atenta a la gente que parece amable y habladora. Cuando llega el momento, se acerca a ellos para preguntarles por su vida y si no les importaría ser entrevistados para su sitio web.

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