Cosas que hacen feliz a un niño

Cosas que hacen feliz a un niño

Lo que hace feliz a un niño

Tengo la suerte de vivir en un barrio con familias que tienen hijos de la misma edad que los míos. Los padres de nuestro vecindario se esfuerzan por asegurarse de que nuestros hijos tengan muchas oportunidades de jugar dentro y fuera de casa que no giren en torno a la electrónica, los videojuegos u otros juguetes caros. Para la mayoría de nosotros, nos hemos dado cuenta de que lo que realmente hace más felices a nuestros hijos es jugar juntos durante horas y horas con globos de agua, tiza de acera y balones de fútbol, a menudo hasta que se pone el sol. Los videojuegos, el iPad, el iPod y los teléfonos móviles siguen compitiendo por la atención de nuestros hijos, pero limitamos la exposición a estos artículos por diversas razones. La principal de esas razones es el deseo de tener hijos social y emocionalmente sanos. Por lo tanto, intentamos que no se centren en las “cosas” y que pasen más tiempo con amigos cuya compañía disfruten; que aprendan a llevarse bien y a compartir; y que tengan un sentido de conexión con su comunidad y el mundo que les rodea.
¿Reside realmente la clave de la felicidad de los niños en realizar actividades sencillas con los amigos y no en la obsesión por el último juguete electrónico de moda? Las investigaciones parecen indicar que sí. Estudios realizados en Estados Unidos y Europa han analizado medidas de bienestar social y emocional de los niños y han llegado a la misma conclusión: las cosas que realmente hacen felices a los niños no son “cosas” en absoluto. En realidad son condiciones de vida, como tener suficiente cariño y amor; un fuerte sentido de apego a un padre u otro cuidador principal; confianza y optimismo sobre el futuro; salud física; un sentido de pertenencia a algo más grande que uno mismo; y, por supuesto, necesidades básicas como la alimentación y la vivienda.

Características de un niño feliz

Lo que hace feliz a un niño: Cuatro formas de conectarSarah R. Moore7 de enero de 2019 “Hoy es mi cumpleaños”, susurró Jenny* en una clase en la que ayudo a dar clases, sintiéndose claramente orgullosa. Le pregunté si le parecía bien que la clase le cantara la canción del “feliz cumpleaños”, y asintió con entusiasmo. Así que, queriendo ayudar a esta niña a sentirse feliz, querida y valorada en todos los lugares a los que fue ese día, le dimos mucha atención, que ella aceptó alegremente.
Sin embargo, al verme a mí mismo en mi “exceso de adultez”, creo que ella estaba haciendo exactamente lo que muchos de nosotros deberíamos abrazar: celebrar la vida, sólo por el gusto de hacerlo. Así que nos pusimos en marcha, celebrando su cumpleaños especial de “cinco y medio”, tal y como era.
No percibí nada de manipulación en sus motivos. Sólo quería sentir una alegría improvisada, así que la creó. Y nosotros la seguimos. Lo que hace que un niño se sienta feliz es saber que es importante.
Los niños felices no sólo se sienten mejor, sino que los estudios demuestran que también obtienen mejores resultados académicos y de otro tipo. Así que nosotros, como adultos, tenemos mucha motivación para ayudarles a sentirse cómodos y alegres. Para que quede claro, no creo que nadie pueda “hacer” feliz a otra persona. Sin embargo, hay muchas cosas tangibles que los adultos en sus vidas pueden hacer para ayudar a los niños a sentirse felices, amados y valorados. He aquí cuatro de mis favoritas.

Qué hace que una infancia sea feliz

Edward Hallowell, psiquiatra y autor del libro The Childhood Roots of Adult Happiness (Las raíces de la felicidad en la infancia), afirma que los niños excesivamente mimados -ya sea porque se les colma de juguetes o se les protege del malestar emocional- tienen más probabilidades de convertirse en adolescentes aburridos, cínicos y sin alegría. “Los mejores predictores de la felicidad son internos, no externos”, dice Hallowell, que subraya la importancia de ayudar a los niños a desarrollar un conjunto de herramientas internas en las que puedan confiar durante toda la vida.
La buena noticia es que no hace falta ser un experto en psicología infantil para impartir la fuerza interior y la sabiduría necesarias para sobrellevar con alegría los altibajos de la vida. Con paciencia y flexibilidad, cualquier padre puede sentar las bases de una vida de felicidad.
Cuando su hijo era un bebé y un niño pequeño, probablemente sabía si estaba feliz o triste. Su cara se iluminaba con una enorme sonrisa cuando llegabas a casa, y sollozaba sin parar cuando el perro destrozaba su querida mantita.
Ahora que es mayor, sus emociones son más complejas. Pero, afortunadamente, su capacidad para controlarlas es mucho mayor. Aun así, los signos externos de si es feliz o infeliz no son difíciles de leer. Un niño feliz sonríe, juega, muestra curiosidad, se relaciona con otros niños y no necesita estímulos constantes.

Cómo criar a un niño

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Dar a sus hijos una infancia feliz y saludable puede prepararles para el éxito en la vida. Pero muchos padres se preguntan cómo se puede criar a niños felices en el mundo actual. Criar niños felices no consiste en darles un placer momentáneo o una gratificación inmediata. De hecho, es todo lo contrario.
Los niños felices tienen un conjunto de habilidades que les permite disfrutar de la felicidad a largo plazo en la vida. Son capaces de dejar de lado la gratificación instantánea en un esfuerzo por alcanzar sus objetivos. Puedes ayudar a tus hijos a desarrollar esas habilidades adoptando hábitos saludables para toda la vida. Aquí tienes 10 maneras de criar niños felices.
Los estudios demuestran que los aromas asociados a la naturaleza, como los pinos, la hierba cortada y la lavanda, pueden mejorar el estado de ánimo de tu hijo. Así que puedes animar a tu hijo a leer un libro al aire libre o a hacer los deberes en el porche para darle un impulso instantáneo de felicidad.

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